ABIERTO.
Vino que tiene poco color y carece de equilibrio en la boca.
ABOCADO.
Aquel que contiene entre 5 y 15 gramos por litro de azúcares por no haber fermentado en su totalidad. Sin llegar a ser considerado un vino dulce, lo es moderadamente.
ÁCARO.
Pequeño artrópodo que ataca a las hojas de la vid.
ACARREAR.
Transporte de las uvas desde el viñedo a la bodega para su vinificación.
ACERADO.
Color pálido con brillos metálicos que se aprecia en algunos vinos blancos.
ACERBO.
Vino áspero, duro y ácido por haber sido elaborado con uvas recolectadas antes de estar maduras.
ÁCIDO.
Compuesto presente en todas las uvas. El ácido conserva el vino, le aporta sabores ácidos y chispeantes y contribuye a prolongar su postgusto. Existen cuatro tipos principales de ácidos en el vino: tartárico, málico, láctico y cítrico. También se dice del vino que posee una acidez natural que sobrepasa a la media de la región en la que se ha elaborado. La acidez puede provenir de la uva y también del proceso de fermentación.
ÁCIDO ACÉTICO.
Todos los vinos contienen este compuesto, también conocido como vinagre, pero en una cantidad bastante pequeña y no perceptible ni al gusto ni al olfato. Si se alcanzan niveles superiores al 0,07%, se hace evidente un olor y sabor a vinagre. Por encima del 0,1% de acético en un vino, su sabor puede convertirse en dominante, lo que supone un defecto importante.
ÁCIDO TARTÁRICO.
Ácido principal presente en el vino.
ACLAREO.
Eliminación de algunos brotes de la cepa.
AIREACIÓN.
Proceso que consiste en dejar "respirar" el vino al aire libre o removerlo en una copa. Es discutible si airear los vinos embotellados mejora su calidad. Puede suavizar los vinos jóvenes y tánicos, aunque también puede fatigar los más añejos. Algunos expertos sostienen que si los vinos viejos (de más de cinco años en botella) se descorchan alrededor de una hora antes de su servicio, los aromas menos apropiados salen al aire y se potencian las cualidades más positivas.
AFRUTADO.
Vino delicado y aromático, cuyo sabor y olor recuerda a frutos como el melocotón, el albaricoque o muchos otros como la ciruela, mora, grosella, frambuesa o cereza. Es una cualidad principalmente de los vinos jóvenes.
AGRESIVO.
Dícese del vino que presenta una dureza desagradable en el sabor o la textura, normalmente debida a un nivel elevado de taninos o de ácido.
AGUJA.
Se aprecia en algunos vinos jóvenes. Consiste en la presencia de carbónico natural en forma de burbujas.
ALCOHOL.
Alcohol etílico, un compuesto químico que aparece en los vinos como consecuencia de la acción de la levadura natural o añadida sobre el contenido de azúcar de las uvas durante la fermentación.
ALCOHÓLICO.
Adjetivo que se utiliza para describir vinos con un alto nivel de alcohol que se deja apreciar tanto en el olfato como en el paladar. No se aplica como sinónimo de exceso de alcohol. Este resultaría una característica negativa de un vino.
ALDEHÍCO.
Sensación alcohólica y a la vez rancia que se da en los vinos viejos de gran poder alcohólico que han tenido envejecimiento oxidativo.
ALEGRE.
Vino en el que se aprecian aromas limpios y cierta frescura. También se dice de los vinos espumosos con burbujas agradables.
ALMENDRADO.
Adjetivo que se emplea para describir vinos con un cierto sabor a almendra. Pueden estar oxidados, lo que suele ser un defecto salvo cuando posee sabor a roble, cualidad que se considera positiva. Aparece en algunos tintos jóvenes elaborados con maceración carbónica o en vinos espumosos mal conservados.
AMARGO.
Cualidad que se produce en un vino por la presencia de taninos o raspones. Si domina el sabor o el postgusto del vino se considera un defecto. El amargor se percibe al final de la lengua.
AMARGO.
> ÁMBAR. Primera fase de envejecimiento de los brandies y rones (tono entre amarillo y rojizo).
AMBARINO.
Tonalidad que poseen algunos vinos blancos como consecuencia de la oxidación.
AMONTILLADO.
Vino procedente de la zona de Jerez con sabor seco y tonalidad de dorada a ambarina. Suele utilizarse en el aperitivo y servirse fresco. Su contenido alcohólico ronda los 17 ó 18 grados.
AMPLIO.
Se dice de un vino completo, generoso en matices.
AÑADA.
Año de vendimia del vino. Es un dato que debe figurar en la etiqueta de cada botella.
AÑEJO.
Vino criado en barricas o en botellas, al menos, durante tres años.
APARIENCIA.
Grado de claridad del vino. No se refiere al color.
APPELLATION D'ORIGINE CONTROLÉE (AOC).
Sistema francés de denominaciones de origen, que se utiliza desde los años treinta del siglo XX y que se considera como el prototipo del mundo del vino. Para poder pertenecer a una denominación de origen en este sistema, un vino debe seguir una serie de normas referentes a la zona en la que se cultivan las viñas, las variedades utilizadas, el grado de madurez, la graduación alcohólica, la producción de viñedo y los métodos empleados en el cultivo de las uvas y en la elaboración del vino.
ARDIENTE.
Los vinos con alto contenido en alcohol, con poco equilibrio y que tienden a arder en el postgusto se denominan "ardientes". Es un rasgo generalmente peyorativo, aunque se considera aceptable en los vinos de Oporto y similares.
ARMÓNICO.
Vino en el que resaltan de forma evidente las cualidades consideradas positivas y además persisten después de la cata. Es grato y equilibrado.
ÁSPERO.
Vino con elevado contenido de taninos y muy seco. Se agarra al paladar.
ASTRINGENCIA.
Sensación áspera, fuerte y rugosa en la boca, que normalmente procede de los taninos o de una acidez elevada. La astringencia de un vino puede moderarse con la crianza.
ATAQUE.
La primera impresión sensorial que un vino produce en el paladar.
ATERCIOPELADO.
Suave, con rico sabor y una textura sedosa. Se aprecia sobre todo en los vinos tintos.
AZÚCAR RESIDUAL.
El azúcar de las uvas no fermentada que queda en un vino terminado.
