"Somontano" es, según el Diccionario de la Real Academia Española, el "terreno o región situado al pie de una montaña". El Somontano de Barbastro, el lugar donde Viñas del Vero elabora sus vinos, es mucho más que eso.
En su paisaje, se combinan el influjo de los cercanos montes del Prepirineo -donde se encuentran el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara y la Sierra de Salinas-, el paso de los ríos Vero y Cinca y un horizonte de hermosos campos de viñas y olivos, de carrascas y almendreras. A esta gran riqueza natural, hay que sumar un patrimonio histórico de gran belleza y una notable oferta turística y gastronómica tanto en la capital, Barbastro, como en otras localidades de su entorno. Todos estos ingredientes hacen del Somontano un lugar para disfrutar.
En el Parque Natural de Guara se encuentran las sierras de Gabardiella, Guara, Arangol, Balcés y Sevil, en las que existe una destacada reserva de fauna y flora. Especies como el quebrantahuesos o el buitre leonado frecuentan el Parque, donde también pueden contemplarse ejemplares de pino negro y haya, entre otras variedades.
Esta riqueza se complementa con el principal atractivo turístico de Guara: la gran cantidad de ríos bravos que atraviesan sus sierras de Norte a Sur entre cañones y barrancos. El Vero, el Alcanadre o el Guatizalema son tres de esos ríos. Con el paso del tiempo, sus aguas bravas han ido modelando la naturaleza, redondeando las rocas y formando gargantas y oscuros de gran belleza. Miles de personas disfrutan cada año de la práctica de deportes de aventura en el Parque Natural, donde ya existe una buena infraestructura de servicios al visitante.
También han cobrado relevancia como atractivo turístico las huellas arqueológicas y las muestras de arte rupestre que albergan las cuevas del Vero, más concretamente, la Cueva de la Fuente del Trucho, donde se conservan las únicas pinturas paleolíticas que existen en Aragón, con una antigüedad de entre 10.000 y 20.000 años . Diversas entidades han puesto en marcha el proyecto de Parque Cultural del Río Vero y han creado el Centro de Interpretación del Arte Rupestre del Río Vero en la localidad de Colungo, un espacio expositivo en el que, a partir de finales de este año, las figuras de dos Homo Sapiens a tamaño natural servirán de guías a los visitantes y les explicarán cómo se realizaron las pinturas rupestres de la zona.
La situación estratégica de Barbastro, ciudad emplazada en el camino entre Huesca y Lérida, y entre el llano y diversas comarcas del Pirineo, fue la clave de la importancia que la capital del Somontano tuvo en el pasado y que se refuerza en nuestros días con la apertura de nuevas comunicaciones y oportunidades vinculadas a las empresas y el turismo. La relevancia que alcanzó la ciudad dejó en ella abundantes monumentos y edificios dignos de visitar.
La catedral, dedicada a la Asunción, se comenzó a construir en el primer tercio del siglo XVI sobre la mezquita aljama y es, sin duda, la manifestación arquitectónica y artística más destacada de la ciudad. Fue declarada monumento nacional en 1940. Inspirada en la tradición de los templos góticos, aunque con modificaciones propias del renacimiento, está compuesta por tres naves que se rematan en ábsides poligonales. Sus hermosas cúpulas estrelladas se sostiene sobre seis esbeltas columnas de unos quince metros de altura. La catedral fue ampliada y decorada en los dos siglos siguientes, razón por la que cuenta también con abundantes huellas barrocas, sobre todo en capillas y diversos retablos.
En todo el conjunto, destaca el retablo mayor, con un basamento de alabastro que fue concebido y realizado -al menos en parte- por el artista Damián Forment, uno de los mejores escultores renacentistas que dejaron su huella en Aragón. También sobresalen en la catedral la cúpula, el lucernario y el retablo de la capilla de San Victoriano, el órgano y el coro. Mención aparte merece la torre, exenta y situada en la cabecera del templo, edificada sobre el alminar de la mezquita.
Otras muestras del rico patrimonio histórico y artístico de la capital del Somontano son el palacio episcopal, construido a finales del siglo XVI y principios del XVII, el museo diocesano, el palacio de los Argensola (actual casa de cultura), la casa consistorial y las iglesias de los Escolapios y de San Francisco.
En lo alrededores de Barbastro, destaca el Santuario de la Virgen del Pueyo, que data del siglo XIV y fue reformado en el XVII y el XVIII. El Pueyo , edificación emblemática en el paisaje del Somontano, es también lugar de encuentro para los habitantes de las distintas localidades de la comarca, que durante el mes de mayo se reúnen cada año para celebrar sus romerías.
Otras localidades próximas a Barbastro, como Alquézar -que conserva casi intacta la huella de su pasado medieval- , Colungo, El Grado o Naval, ofrecen abundantes muestras de la riqueza artística y arquitectónica que la comarca heredó del pasado.
El Santuario de Torreciudad, centro internacional de peregrinaciones que es visitado cada año por miles de fieles, también se encuentra muy cerca de la capital del Somontano. Torreciudad se sitúa a la orilla del embalse de El Grado y es destino obligado para las personas que realizan la ruta mariana entre Lourdes (Francia) y la Basílica de El Pilar de Zaragoza.
